Sobre Félix Carranza

Quién soy

Desde siempre tuve muy clara mi vocación. La psicología fue mi pasión junto a todas aquellas formaciones que tuvieran como objetivo la intervención y la transformación social. De ahí que paralelamente me interesara por el teatro, la danza, la música y el arte en general, hasta llegar a mi forma de trabajo actual, donde he podido desarrollar las diferentes herramientas adquiridas y ponerlas al servicio de la salud.

Comencé mis estudios de Psicología en la Universidad de Sevilla y unos años más tarde me trasladé a Granada para continuarlos. Allí seguí descubriendo, formando parte del grupo de danza de la Universidad, las posibilidades expresivas del cuerpo y la utilidad que tienen otros medios de comunicación complementarios a la palabra dentro de la terapia psicológica.

Tras concluir la Licenciatura en Psicología, realicé el Experto en Artemediación (variante de la Arteterapia), también en la Universidad de Granada, con el objetivo de ampliar y profundizar mi formación en el uso de materiales plásticos (pintura, modelado, fotografía…) para su inclusión en procesos de intervención social y en la terapia.

En ese momento, gracias al interés compartido de personas procedentes de diferentes asociaciones granadinas, surgió el Colectivo Mancha: un proyecto para transformarnos y transformar el lazo social a través de experiencias creativas que nos permitan protagonizar nuestras vidas desde el acto y la palabra.

Me formé como Director de Psicodrama en el Centro Moreno de Granada. Un método terapéutico centrado en la acción, donde el lenguaje no verbal y la representación de escenas permite a la persona descubrir nuevos puntos de vista acerca de su situación vital, tomar decisiones en base a ello y entrenar las posibles soluciones. Todo ello bajo un paradigma humanístico y sistémico.

A lo largo de estos años he trabajado con este enfoque en diferentes áreas: mayores, oncología, personas en riesgo de exclusión social, trastornos de la conducta alimentaria, trastorno bipolar, trastorno obsesivo-compulsivo, desarrollo personal, diversidad afectivo sexual y género. He impartido cursos de formación a profesionales y estudiantes en la Universidad de Granada, Almería, Málaga y la Universidad Internacional de Andalucía e imparto talleres y cursos a diferentes colectivos según sus necesidades. Además, he participado como ponente en los Congresos nacionales e internacionales de Psicodrama de Pontevedra, Gijón, Lisboa, Mallorca y Granada.

En la actualidad trabajo desde una perspectiva integradora, que me permite realizar cada proceso terapéutico a medida de cada persona o grupo, buscando la solución de los conflictos desde la propia subjetividad, dignidad y recursos personales y sociales.

Realizo gran parte de mi labor en mi consulta privada de Granada y en Artea Sexología-Psicología en Sevilla.

Para mí es un verdadero placer sumergirme cada día en esta aventura laboral y colaborar con profesionales que promueven que la psicología, la educación y la intervención social estén al servicio de las personas, entendiendo que la mejor forma de entrenar la libertad es creándola y compartiéndola.

Un espacio en el que el cuerpo, la mente y la emoción se conectan con la Vida. Eso es para mí la terapia. Te invito a experimentarlo.

Testimonios / Reseñas

Conoce algunas experiencias de pacientes reales:

En la terapia con Félix he aprendido muchas cosas que desconocía de mí misma y que me han ayudado a avanzar, es lo que tiene el Psicodrama, que te muestra nudos que ni siquiera sabías que tenías y que te impiden seguir adelante. Además me transmitía confianza y buen humor, lo que me ayudó mucho a expresarme. Sin duda recomendaría la terapia con él porque es capaz de hacerte sentir bien mientras sacas tus peores pesadillas.

Marina

Enfermera

Terapia para momentos de necesidad o crecimiento personal. Entrar buscando ayuda y salir sabiendo dónde acudir… O entrar buscando motivos, y salir con la mochila llena. Recibir terapias con Félix es un auténtico placer que recomiendo a mis seres más queridos. Me ha ayudado a superar crisis y entenderme mejor. Sin duda, acudir a él fue una de las mejores decisiones que he tomado.

Alicia

Profesora

Leerás opiniones de todo tipo en otras webs, pero en ninguna encontrarás a un profesional que no te presione ni con el tiempo ni con el precio de tus sesiones. Con Félix mi única preocupación siempre fue mi propio proceso terapéutico. A Félix me lo recomendaron dos personas de confianza, y creo que no hay nada mejor que una buena sugerencia a la hora de elegir a un profesional de tan suma importancia. Antes de este año y medio había trabajado con varios profesionales, con quienes nunca asistí a más de 2 sesiones, y me alegra poder decir que la imagen que me había creado en cuanto a este gremio ha cambiado gracias a Félix, que, aunque yo ya no viera la luz al final del túnel, es el claro ejemplo de que sí hay psicólogos que te ayudan desde la primera sesión.

Hola, Félix. Como ves, esta vez no te escribo para ninguna consulta, esta vez te quiero agradecer la impecable profesionalidad con la que me has sabido acompañar todos estos meses, las herramientas para la vida que me has enseñado, la ayuda que me has prestado para conocerme más, y que muchas veces consiguieras saber cómo me sentía sin necesidad de que te lo dijera. Te quiero agradecer que me hayas enseñado la importancia de quererse y de dedicarse tiempo, y ese limbo que has sabido establecer entre la cercanía o la empatía y la profesionalidad cuando era más complicado. Deseaba el momento de sentarme en consulta para ver mi vida desde otra perspectiva. No me cabe ninguna duda de que ha sido una excelente inversión, y ahora sé llevar mejor mis riendas. Si por cualquier lesión vas al médico de manera urgente, por qué no vas a un psicólogo cuando la lesión está en tu mente?

#ponunpsicólogoentuvida

Raúl

Traductor e Intérprete

Abril, justo un año de la primera vez que llegué a aquella consulta. Un conocido me habló de Félix y me dijo que él podría ayudarme. En una semana estaba allí, sentado y casi al decir la primera frase ya empecé a llorar. Él me daba tiempo para tranquilizarme, me ofrecía agua e incluso me enseñó una forma de respiración que calmaba la ansiedad. Llegué con impaciencia, queriendo encontrar respuestas rápidas. Sin saber que aún me quedaba un camino por recorrer, y que aquello era el inicio. Félix se convirtió en mi modo ‘de escape’. Allí podía ser yo mismo, sin miedo a que me juzgasen.

Recuerdo que solía ir los jueves por la mañana, y que durante la semana estaba deseando que llegase ese día. Y él lo notaba, pues siempre llegaba 15 minutos antes. Durante esa hora yo sentía liberación, pues las dudas que llevaba a mis espaldas, comenzaron a obtener su respuesta. Mis miedos, empezaron a ser cada vez más insignificantes. Pues Félix conseguía ponerme en la situación del ‘qué podría pasar’, y todo parecía menos malo a como yo me había imaginado. Quizá es que sin darme cuenta, mi autoestima y mi seguridad crecieron en aquella consulta.

Una de las terapias que más me marcó fue el llevar a mi madre y mi hermana. Pues entre nosotros no solíamos hablar, éramos una familia más bien reservada. Cualquier tema poco común se convertía en tabú. Pero allí, en aquella consulta se produjo la conversación que tanto anhelaba. Desde entonces ellas se han convertido en pilares para mí, y los ‘tabús’ han desaparecido. Como decía Félix: ‘Con información, el miedo a lo desconocido desaparece’. Y así fue, el resolver las inquietudes de mi madre, le ha permitido calmar sus temores.

Aquel espacio, me permitió conocerme mejor. Fue como un viaje al pasado en el que dejé a un lado el niño interior que aún me seguía acompañando. Ese niño que me protegía a ‘modo de voces subidas de tono y llantos’ cada vez que alguien intentaba cuestionarme o atacarme. Comprendí que ya era el momento de adquirir el rol de adulto, y enfrentarme por medio del diálogo, y no como siempre había hecho.

Mi ansiedad se iba reduciendo, mientras que mi seguridad aumentaba. Me sentía con fuerzas de emprender el camino que tantos años había tratado de esquivar. ‘Pero todo tiene su momento’, decía Félix.

Tras varios meses de terapia, había evolucionado en positivo, y las sesiones empezaron a reducirse. Eran cada 15 días, o una vez al mes. Hasta el día en el que me dio el alta. ‘Te veo muy bien’, me dijo, y añadió: ‘Pero siempre que lo necesites, aquí tendrás tu espacio’. A día de hoy sigo manteniendo el contacto con Félix. Siempre le agradeceré que me cambió la vida. Sus terapias hicieron que de ser una persona que trataba de pasar desapercibida, pasase a volverme visible, a tener ilusión. A día de hoy me encuentro feliz de haber dado el paso de asistir a aquella consulta, a confiar en Félix como profesional. Y aunque a muchos les avergüenza reconocer que alguna vez estuvieron en un psicólogo, porque para nuestra sociedad ‘psicólogo’ es sinónimo de ‘estar loco’, yo siempre digo y diré con orgullo que a mí me cambió, y que fue la mejor decisión que pude tomar.

Noel

Monitor deportivo